Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





martes, 14 de junio de 2011

Gobierno débil, guerras médicas

La especialidad de Medicina de Urgencias existe en todos los países de nuestro "entonno". En el nuestro no. Aquí las plazas de Médicos de Urgencias en los hospitales públicos se reparten entre Médicos de Familia, Médicos de Medicina Interna y Médicos de Cuidados Intensivos, por ese orden, cuya preparación no es específica para la atención a ese tipo de enfermos. La ministra Pajín, ingenua, se comprometió al hacerse cargo del su Ministerio a crear la especialidad, atendiendo a esa demanda por parte de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y de muchas otras sociedades médicas profesionales. Sin embargo, las todopoderosas Sociedades de Medicina de Familia, de Medicina Interna y de Medicina Intensiva no están dispuestas a dejarse amputar ese amplio espacio que hoy les sirve de expansión. Que creen que ha pasado? Pues lo de siempre, la ministra débil, en un gobierno débil, ha dado marcha atrás, víctima de los grupos de presión. Y así todo.

Va a arreglar este hundimiento físico y ético el señor Rubalcaba? No llegará a tiempo, por buen corredor que haya sido.

6 comentarios:

Puigcarbó dijo...

Donde hay patrón, no manda marinero, o en este caso marinera, ¿o quizas grumete?

Pepe dijo...

Puigcarbó, hay desmentido. A quién creemos?

V dijo...

Yo es que a esa mujer de entrada, no la soporto. Si por mi fuese estaría recogiendo coles.

Corriendo un estúpido velo y dejándola a un lado pa´que no moleste...

Tengo yo a una amiga de estas de las de toda la vida (bueno, toda no, hasta los treinta que son los que tengo de momento). Bueno, eso, que es médico de familia, y está hasta el mismísimo de estar en las puertas de urgencias. Por lo que me cuenta, se comen mil y un marrones y mil y una horas ahí de guardia cuando su preparación como tú apuntas, no es la específica para esos menesteres. A mí personalmente me parece una salvajá. Pero vaya, que visto desde fuera y sin saber más que lo que me comenta esta amiga y lo que me comentaron un par de jefas que tuve que eran también médicos de familia. Curiosamente las críticas y quejas, se repetían una y otra vez.

En fin... con este gobierno que tenemos, a mí no me sorprende la noticia. Casi me sorprendo más -sin el casi- cuando pienso que hacen algo a derechas... (esto va sin segundas, por cierto).

Besetes.

Pepe dijo...

V, las urgencias de un hospital son probablemente uno de los sitios más duros para ejercer la medicina, por la carga de trabajo y por su complejidad, tanto estrictamente asistencial como de interacción con pacientes y familiares; curiosamente, hasta ahora, los profesionales que trabajan en ellas no tienen una preparación específica, sino que van aprendiendo solos. Esa es la situación que se deberñia corregir con la creación de la especialidad de "urgenciólogo": profesionales bien preparados para atender las urgencias más frecuentes, y para saber cuando hay que recurrir a otros especialistas en los casos más complicados. A ver si sale "a derechas".

Lázaro dijo...

Hasta donde yo sé, Pepe, por lo que me dijeron, en el accidente de Fernando debió ser providencial la atención que le deparó el médico de la UVI móvil. Se llama Juan, es de Medina de Pomar, ha ido tercero en la lista por el PSOE, ha salido concejal de milagro y ha salvado la vida a mucha gente en Medina. Le encanta ejercer la medicina de la forma en que lo hace y, como te digo, muchos me han dicho que, en gran medida, el que Fernando esté hoy vivo se debe a que cayó en sus manos. Quizás sea una exageración, no lo sé, pero yo creía que los médicos de urgencias eran especialistas en eso, en atender urgencias. Lo que cuentas me deja atónito, pero como sólo es una más a las tantas que ya hay, casi no siento nada, ni indignación ni nada. Debe ser el callo espiritual.

Pepe dijo...

Lazaro, te remito a la siguiente entrada; es un poco más de lo mismo. En muchas circunstancias las primeras manos pueden ser providenciales; lo ideal sería que fuese siempre así.