Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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miércoles, 1 de junio de 2011

La crisis del pepino

Pronto, prontito, hubiese tolerado el joven Aznar, -si hubiese sido a la sazón presidente-, la mofa y puesta en cuestión de la salubridad de la horto-agricultura hispana por parte de la consejera del SPD de Hamburgo, de la propia Angela Merkel y de alemanes y comunitarios en general.

"A qué jugáis con los pepinos españoles?", hubiese preguntado. "Donde los metéis antes de echarlos en la ensalada?". Bueno es él!

No hubiera protestado "tarde y mal", como han hecho una vez más Zapatero y sus ministros y ministras, -incluido su sucesor, Rubalcaba- para regocijo del Fedeguico Party, a quienes toda ruina del país les parece poca.

lunes, 10 de enero de 2011

Le gusta Rajoy a Aznar?

En esta interesante serie de "Le gusta...?" planteamos hoy la cuestión acerca de Rajoy y Aznar. En principio la respuesta debiera ser "sí", pues Aznar, después de mucho meditar con su cuaderno azul mahón, sentó ante él en La Moncloa al propio Mariano, a Rato y a Mayor Oreja, y su dedo ungió al gallego como sucesor. Él pensaba retirarse a Yuste en plan Reinona Madre.


Se torcieron las cosas, y Mariano devino de brillante opositor al registro de la propiedad en oscuro líder de una oposición aun más amarga por inesperada. Ahí el joven Aznar mostró su gallardía, y se fue distanciando de su sucesor, criticándole, acusándole de blandengue, de "maricomplejines", que dice el otro, en tanto no despegaba en las encuestas.


Pero, ay! la estrella de Zapatero comenzó a declinar, y hoy Rajoy se dispone a entrar a matar recibiendo. El joven Aznar calla, porque seguro que luego reclamará su cuota parte de la victoria, con la misma desvergüenza con la que se quitó de encima su gran cuota parte de la derrota. Así que de momento, no sabemos si le gusta Rajoy o no. Continuará.