Tal día como hoy de hace 50 años era domingo; la ciudad de Berlín amaneció dividida por una alambrada que aislaba al sector ruso de los otros tres sectores aliados, y rodeaba a estos para aislarlos de la Alemania del este. Calles, líneas de metro y de tren, e incluso edificios, quedaron, de la noche a la mañana, seccionados por esta barrera infranqueable
El proyectó había pasado desapercibido a los servicios de inteligencia occidental, y los estados occidentales reaccionaron con tibieza. La alambrada fue progresivamente sustituida por un muro de hormigón que seguiría cumpliendo su misión durante más de 28 años.
Solo quedaron algunos puntos por donde era posible franquear aquella frontera, el más famoso de ellos el Check-Point Charlie, hoy motivo de recuerdo más divertido que dramático.
Pero fue un drama. Si occidente se ha recuperado de él solo es porque el muro de hormigón de la guerra fría ha sido sustituido por otros muros, igual de infranqueables y más amenazantes. El enemigo del otro lado del muro de Berlín era bien conocido, y tenía los mismos valores, aunque fuese en negativo. Por otra parte, aquí vivíamos con nuestro propio muro.