Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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sábado, 27 de agosto de 2011

Imposibilidad física

Las señales de prohibición prohíben. Estas además avisan.

Si intentas violar la prohibición con un coche incluso de tamaño medio, quedarás encajonado entre dos paredes, sin poder ir ni hacia detrás ni hacia delante. Como en muchas situaciones de la propia vida. El que avisa no es traidor.

lunes, 25 de julio de 2011

El teatro del mundo


Leí a alguien decir que las ciudades que uno visita solo existen cuando estamos en ellas. Cuando planeamos el viaje hay quien se encarga de instalarlas para nosotros, y de desmontarlas cuando partimos, del mismo modo que se retira el decorado de una función dramática cuando el escenario queda vacío.


No hay duda de que algunas necesitan un buen número de figurantes. Al fin y al cabo, la vida es lo que ocurre alrededor mientras uno se empeña en hacer otros planes.