Esta casa de noble fachada fue durante mucho tiempo ayuntamiento de mi pueblino.
Conserva trazas de su esplendor, de cuando sus estancias estaban llenas de camisas azules, viejas y nuevas.
Hoy ha incorporado, de la mano socialista, arquitecturas de diseño, y es museo, recientemente abierto.
"Qué muestra"? os preguntaréis; pues un poco de todo, como en botica.
La maquinaria de la vieja imprenta donde pasé embobado muchas horas de mi infancia,
muebles y objetos del dentista sacamuelas que me enseñó a sufrir el dolor en silencio -qué remedio...-, solo apretando los puños,
Por allí deambulaba yo perplejo, hasta que el desembarco de una manada de moteros vino a darle un poco de sentido a todo aquello