Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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miércoles, 4 de mayo de 2011

El miedo (aun) en el cuerpo

En una ciudad castellana sorprenden al viajero las numerosas huellas de disparos en muchos de sus edificios. Cada ventanuco, cada rendija de las torres de la catedral susceptible de ser usada como tronera está literalmente festoneada por los agujeros de las balas. Era temprano, llovía y la ciudad estaba sola.

Pregunté a un transeúnte que a qué se habían debido aquellos disparos. "No sé", respondió rápido y evasivo. "¿No es usted de aquí?, pregunté, "Llaman mucho la atención..." "No sé, cosas de la guerra serán...". ¿Y quienes estaban dentro?". "Yo era un chiquillo, apenas tenía seis años...". "Gracias, buenos días". Respeté sus evidentes deseos de no hablar del tema.

Luego supe -el propio panel de información al visitante dice que la catedral resultó muy dañada durante la guerra-. Llegué a saber que en los primeros días tras el golpe uno de los dos bandos se hizo fuerte en el edificio, que fue asediado. Quienes cuentan sin miedo las cosas de aquellos días dicen que el obispo, -juzgado y liberado-, fue detenido de nuevo poco después, y con el pretexto de su traslado a Madrid fue sacado de la ciudad, torturado -castrado, dicen-, ejecutado y quemado -aun vivo, según algunos testimonios-. El transeunte al que pregunté parecía querer dejar claro que él no había sido...

miércoles, 23 de marzo de 2011

La guerra... es la guerra


Se podrá decir que esta guerra es más conveniente -¿que nos conviene más?-, o que no se basa en una mentira, -como las "armas de destrucción masiva"-, o que le ha dado el visto bueno la ONU, que Gadafi es más fantoche y antipático que Hussein... Se pueden decir muchas cosas, pero lo que no se puede decir sin ofendernos es que esta guerra no es una guerra, o que es menos guerra que la otra, o que nuestros F18 van en misión humanitaria, cosa propia de la ONG que resulta ser nuestro ejército. Estos políticos que nos gobiernan no dejan de tomarnos por imbéciles con sus ridículos "argumentarios" que repiten como loros. Yo no digo que no haya que particpar en esta guerra, ellos sabrán, pero de que es una guerra no debe quedar la menor duda.