En Castillo de Tajarja, pedanía de Chimeneas, a unos
Tiene una carta primorosamente escrita a mano, pero nadie la lee, pues el propio Miguel con su gorro de cocinero, va a cada mesa, se sienta, y confecciona un menú al gusto de los comensales, que anota con su pluma Montblanc, bien incorporada al paisaje.
Luego Celia va sirviendo los platos con atención y esmero. Hay que reservar con anticipación, pues solo algunos privilegiados tenemos allí siempre un sitio.
Es el mayor atractivo del pueblo, pero no el único; hay bellas vistas sobre la campiña granadina, y una fuente con una estatua de una Afrodita que apenas envidia, por sus formas y hechuras, a la que conocimos no hace mucho en Córdoba.