Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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jueves, 21 de abril de 2011

Interés malsano?


Hoy, jueves santo, parece buen día para esta observación y reflexión: una entrada reciente, "No era el Anticristo? Tampoco era el diablo?", en apenás un mes se ha erigido en la más visitada de este blog, hasta cuadriplicar a la segunda en número de visitas (he ocultado los valores absolutos, para no defraudar a algunos). Las etiquetas de esa entrada eran Diablo, Fe, Neurociencia, Neurología, Religión y Risa, que son las mismas que voy a colocar a ésta, a ver si estriba en eso.

Por cierto, que a través de la Guerre le hice llegar al padre Fortea el asunto de la posible relación entre la encefalitis por anticuerpos anti-NMDA y la posesión diabólica, y se ha hecho eco en su blog, aunque no resulta muy clarificador en su respuesta. Gracias, Guerre; gracias, Pater.

domingo, 27 de marzo de 2011

No era el anticristo? Tampoco era el diablo?

Vale, tenían razón Hitos y Malo, lo que parecía cruz satánica no era sino la huella del aplique de un cartel-banderola, probablemente similar al que en esta foto se ve pocos metros más allá. Pero la pregunta sigue en el aire: por qué los diseñadores de los apliques para carteles-banderola les dan esa forma diabólica?

Aquí esta la niña de "El exorcista". Todos la dimos por endemoniada, y dimos por bueno que la "curó" el viejo jesuíta exorcista. Sin embargo, hace apenas un año se ha descrito en la prestigiosa revista Annals of Neurology la forma infanto-juvenil de un tipo de encefalitis antes deconocida, que se debe a la producción de auto-anticuerpos contra el receptor M-Metil-D-Aspartato (anti-NMDA) de la superficie de algunas neuronas. Muchos de los síntomas que presentan los niños y adolescentes afectados son superponibles -fuera de ciertas licencias literarias- a los que presentaba la niña de la película, basada por cierto en el caso real de un niño que posiblemente tuvo esa encefalitis, como se dice en el párrafo de una "carta el director" de la misma revista, que abajo destaco.

Pero mi pregunta es: el hecho de que existan esos autoanticuerpos elimina del todo el papel eventual del diablo? No podría precisamente el diablo "poseer" facilitando la producción de esos anticuerpos contra uno mismo? O es que le queremos quitar todo su poder, toda su importancia?