Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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jueves, 7 de abril de 2011

Ahora Iván, y van...

Iván Chaves Iborra

Paula Chaves Iborra

Pues eso, que ya van unos pocos episodios cuando menos sospechosos. Decidirán los jueces, pero no solo hay que ser honesto, sino también parecerlo, sobre todo cuando se llevan casi 30 años ininterrumpidos en el poder político, que acaba siendo poder absoluto, uso del patrimonio público como patrimonio personal, que el pueblo parece refrendar una y otra vez. Los hijos de Chaves -Iván, Paula- y sus turbios asuntos nos llueven sobre mojao en esta Andalucía de María Santísima, sobre el mojao de los Juanes Guerra, de los EREs fraudulentos, de los fondos de reptiles, de las cada vez más explícitas luchas fratricidas, de las subvenciones millonarias al taller de baile de la señora de uno mismo... Llueve y llueve sobre mojao, y de esta gente ya no hay quien se fíe -salvo María Esperanza Sánchez, supongo, que es inasequible a este desaliento tan humano-, ni de los otros tampoco, pero que éstos vayan saliendo, que al menos se aireen las estancias del poder.