Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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domingo, 21 de agosto de 2011

La hora de la cosecha

Bien, Benedicto se nos va. Ya, en Cuatro Vientos -rodeado de su juventud adicta, de reyes, prelados y políticos de todo signo- canta la misa de clausura de las JMJ. Pronto será la hora de desmontar escenarios, altares, torres de sonido y confesionarios de diseño, y los peregrinos se dispersarán con sus corazones henchidos de la sana alegría de la fe y de la esperanza, y ojalá que de alguna cosa más sólida, o reparadora.

Va siendo hora de hacer balance: las JMJ Madrid 2011 han sido un éxito numérico. A pesar de -o precisamente por- el tormentón que azotó anoche Cuatro Vientos -como pasara en aquél mítico concierto de los Rolling Stones, también en Madrid, como si dios hubiese querido competir con su satánica majestad-, la afluencia a la vigilia ha sido masiva, y ha habido que habilitar áreas suplementarias para el reposo y el retoce de los peregrinos.

Pero ahora qué? Saldrán de ahí los 500.000 matrimonios cristianos que Rouco espera? Cuantos niños cristianos nacerán como resultado en los próximos nueve meses? Veremos a partir del lunes seminarios y noviciados de todo el mundo, y en especial de España, llenos de aspirantes a ministros del señor o a alegres monjitas? Y las iglesias? -no los altares de diseño y sus explanadas mediáticas, sino las iglesias mundanas con párrocos mayores, agotados y descreídos-, se llenarán desde ahora cada sábado o domingo de jóvenes sonrientes y cantarines para asistir a la liturgia? Rouco y Ratzinger nos han mostrado su poder de convocatoria; ahora Rouco tiene que sopesar los resultados y contárnoslos. Demostrar que todo esto no ha sido en vano, un mero ejercicio de latría, soberbia y autobombo para nada.

sábado, 13 de agosto de 2011

Saldo de perdones

En aras del éxito de las Jornadas Mundiales de la Juventud (Latinoamericana) y de las Monjitas, que presidirá ya mismo Bene-Rat, el Cardenal Rouco, presidente de nuestra asamblea de jóvenes obispos y principal inspirador de este magno evento, se siente generoso: indulgencia plenaria para todos los que asistamos a cualquiera de sus actividades -nuestro contador de penas del purgatorio se pone a cero-, indulgencia parcial para los que sin acudir oren por las intenciones de su santidad, y lo que es más importante, perdón para los culpables de aborto -que acarrea la pena de excomunión latae sententiae- sin necesidad de acudir al ordinario -al obispo-, o al propio papa, como sería la norma; cualquier confesor mundano les dará la completa absolución. Toda una muestra de generosidad. Lo malo es que ahora le vienen las críticas desde dentro. Ya digo, estos líderes que tienen no les gustan ni a ellos y ellos.

jueves, 16 de junio de 2011

Donde andará Don Rouco?

No echáis de menos a este atrabiliario sujeto? Hasta hace poco le teníamos hasta en la sopa: misas concelebradas, visitas del Ratzinger, manifestaciones en Colón... Ahora está missing, no dice nada, no se oye su voz cavernosa, no aparece, no luce su siniestra figura, no sabemos nada de él. No debe ser enfermedad, pues la institución a la que pertenece sabe bien que a papa muerto, papa puesto. Sin duda no quiere asustar. Ya no hace falta. Espera que el triunfo de Rajoy devuelva a su secta el monopolio de ofrecer una vida tranquila y confortable a los homosexuales, del blanqueo para los pederastas, que devuelva a las mujeres sin medios que desean interrumpir un embarazo a manos de las aborteras asesinas de perejil y aguja de punto, que los divorciados vuelvan a su matrimonio previo... total como Álvarez Cascos se ha ido no importa ya declararle trígamo. No quiere asustar, espera como la araña en su tela, a que votemos sin miedo al PP; luego ya habrá tiempo de poner las cosas en su sitio, en su sitio natural, en donde dios manda.