
Esta casa de noble fachada fue durante mucho tiempo ayuntamiento de mi pueblino.

Conserva trazas de su esplendor, de cuando sus estancias estaban llenas de camisas azules, viejas y nuevas.

Hoy ha incorporado, de la mano socialista, arquitecturas de diseño, y es museo, recientemente abierto.

"Qué muestra"? os preguntaréis; pues un poco de todo, como en botica.

La maquinaria de la vieja imprenta donde pasé embobado muchas horas de mi infancia,

muebles y objetos del dentista sacamuelas que me enseñó a sufrir el dolor en silencio -qué remedio...-, solo apretando los puños,

el utillaje de un remendón,

el utilitario de un querido practicante,

una cartilla de racionamiento,

una gramola,

silenciosas radios de la modernidad,

televisores apagados,

artesanía popular,

fotos antiguas,

motos antiguas,

coches,

coches antiguos,...

Por allí deambulaba yo perplejo, hasta que el desembarco de una manada de moteros vino a darle un poco de sentido a todo aquello

Moteros y moteras. La entrada es gratuita.