
En aras del éxito de las Jornadas Mundiales de la Juventud (Latinoamericana) y de las Monjitas, que presidirá ya mismo Bene-Rat, el Cardenal Rouco, presidente de nuestra asamblea de jóvenes obispos y principal inspirador de este magno evento, se siente generoso: indulgencia plenaria para todos los que asistamos a cualquiera de sus actividades -nuestro contador de penas del purgatorio se pone a cero-, indulgencia parcial para los que sin acudir oren por las intenciones de su santidad, y lo que es más importante, perdón para los culpables de aborto -que acarrea la pena de excomunión latae sententiae- sin necesidad de acudir al ordinario -al obispo-, o al propio papa, como sería la norma; cualquier confesor mundano les dará la completa absolución. Toda una muestra de generosidad. Lo malo es que ahora le vienen las críticas desde dentro. Ya digo, estos líderes que tienen no les gustan ni a ellos y ellos.