Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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martes, 16 de agosto de 2011

Mano de Predicador

La mano de los simios superiores, los primates, entre los que los humanos nos incluimos, es una herramienta muy sofisticada, constituida por músculos gobernados por tres cables o nervios -mediano, cubital y radial- esencialmente los dos primeros, pues los músculos que controla el nervio radial mueven la mano, pero se sitúan más bien en el antebrazo. Las lesiones del nervio cubital afectan especialmente a los pequeños músculos situados entre los huesos metacarpianos -músculos interóseos- y a los que mueven dedo meñique y anular; cuando el nervio cubital se lesiona estos músculos tienden a atrofiarse, y los dedos correspondientes a encogerse, adoptando la mano una postura que se conoce como "mano de predicador", pues es la que adoptan los predicadores al bendecir. Veremos esta mano repetida en estos días que se nos vienen encima. Hagámosle aquí un homenaje puramente laico.

Hay otras manos. Dejémoslas también expresarse.