Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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jueves, 4 de agosto de 2011

Comparativa de primas de riesgo

Lo de nuestra prima de riesgo es tremendo; en el gráfico, tomado de El País de ayer, puede apreciarse como bordeamos –con Italia- los 400 puntos básicos; una verdadera catástrofe que justifica esta sensación de ruina que nos invade; más sensación de ruina deben tener griegos, portugueses e irlandeses –todos los países católicos estamos tocados, menos la católica Francia-, que si pueden comer, dormir y hacer aun sus cositas, con primas próximas o superiores a los mil puntos básicos, será porque estos no son tan importantes al fin y al cabo para la vida diaria. También me tranquiliza el ver la alegría con la que el Fedeguico Party -lo que ahora queda de él-, tan comprometido con Ejpaña, cuenta cada uno de esos puntos básicos que vamos atesorando, casi con la misma alegría con la que cuenta los parados. Por eso me gustaría ver las cosas con perspectiva, poder comparar la situación con nosotros mismos: Cuál era nuestra prima de riesgo en tiempos del caudillo invicto, durante la autarquía, durante el desarrollismo de López Rodó? Cuál cuando la crisis del petróleo, o durante la reconversión industrial de Felipón? Por la época del joven Aznar ni pregunto; seguro que en aquellos tiempos gloriosos nuestra deuda era la referencia y la prima de riesgo la pagaban los alemanes. Volverán esa oscuras golondrinas -o gaviotas-?

domingo, 10 de abril de 2011

Tartessos: otra forma de gozar

Hace unos días hablamos de El Aljibe del Poeta. Hoy os llevo al sur de la ciudad.

En una ranura que hay en lo alto de "El paredón" (oficialmente "Pantalla"), edificio reciente y emblemático,

que forma parte del bello e inquietante conjunto arquitectónico minimalista

de la caja de ahorros La General,

se encuentra el restaurante Tartessos.

Apenas ocho metros de anchura, como la cabina de un avión abierta al paisaje.

Desde allí, hacia el este, se divisa El Cubo -del mismo conjunto-, detrás la sierra,

y mirando hacia el oeste, la vega surcada por el Genil.

(El cocinero es vasco, y por tanto la comida tiene esas raíces. Es caro, pero -que coño!- hay que reactivar la economía, no? Si venís -de uno en uno, de una en una, de dos en dos lo más-, estáis invitados ;-)

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vacas flacas

Mi ciudad, como todas las de España, pasó una época de vacas gordas. Como todas las ciudades quiso tener su museo de diseño, su puente de diseño, su palacio de congresos espectacular. De casi todo llegó a tener. El Palacio de congresos se llenaba de congresos, -todos con el rey o la reina como presidentes de honor del comité organizador-, con sus ceremonias de inauguración, sus cenas de clausura, su boato. Todo parecía rentable. Todo era rentable.

Pero, ay! No son eternas las vacas gordas, solo son cíclicas, y vino el ciclo malo, y los congresos desaparecieron por falta de patrocinadores, y nadie alquila las salas y anfiteatros del palacio, y mantenerlo cerrado cuesta mucho dinero. Qué se puede hacer? Privatizarlo? Eso quieren. Podrán?