Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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martes, 21 de junio de 2011

viernes, 7 de enero de 2011

Lorquiana (Nostalgia de Agosto)

En la agostada senda he visto al buen lagarto (gota de cocodrilo) meditando.

¡Esos ojos marchitos de artista fracasado, cómo miran la tarde desmayada!

¿Qué buscáis en la senda, filósofo cegato, si el fantasma indeciso de la tarde agosteña ha roto el horizonte?

¿Venís quizá en la busca de la bella lagarta, verde como los trigos de mayo, como las cabelleras de las fuentes dormidas?

¡ Volved a vuestra casa bajo el pueblo de grillos! ¡Buenas noches, amigo Don Lagarto!


(Fragmentos de El Lagarto Viejo de Federico García Lorca (1920); imágenes propias, y de internet)




jueves, 30 de diciembre de 2010

Tiempo... Tiempo al tiempo

El tiempo es decidido,
no suena su campana,
se acrecienta, camina,
por dentro de nosotros,

aparece
como un agua profunda
en la mirada
y junto a las castañas
quemadas de tus ojos

una brizna, la huella
de un minúsculo rio,
una estrellita seca
ascendiendo a tu boca



miércoles, 15 de diciembre de 2010

Texturas

Dicen que tienes veneno en la piel

Dicen que tienes un tacto divino

y es que estás hecha de plástico fino.

y quien te toca se queda con él.

Te crees que eres una bruja consumada...

domingo, 12 de diciembre de 2010

Nuestras vidas son los ríos

El río Guadalquivir

va entre naranjos y olivos,

los dos ríos de Granada

bajan de la nieve al trigo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Nostalgias antiguas

¿Dó están agora aquellos claros ojos

que llevaban tras sí, como colgada,

mi ánima doquier que ellos se volvían?

¿Dó está la blanca mano delicada,

llena de vencimientos y despojos

que de mí mis sentidos le ofrecían?

Los cabellos que vían

con gran desprecio al oro,

como a menor tesoro,

¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?

¿Dó la columna que el dorado techo

con presunción graciosa sostenía?

Aquesto todo agora ya se encierra,

por desventura mía,

en la fría, desierta y dura tierra.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!