
Oí ayer a un comentarista decir que el problema para los gobernantes europeos con respecto a los movimientos subversivos en los países árabes radica en que no saben quiénes son "los nuestros", si quienes se rebelan en las plazas y calles, con riesgo de sus vidas, o los tiranos que los oprimen.

Con independencia de lo que piensen nuestros gobernantes, lo que debe estar claro es que "los nuestros" no son los sátrapas. Si de estos movimientos llegasen a surgir regímenes teocráticos, tiempo habrá de denunciarlo.