Sin juramento me podriais creer que quisiera que este blog, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno?





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sábado, 9 de abril de 2011

Dime, espejito mágico

A pesar de la que está cayendo, a pesar de la crisis, a pesar de las reyertas y enfermedades familiares, cada mañana cuando despierta lo primero que hace Letizia es ir al espejo de su tocador y preguntarle: "Dime espejo mágico, hay alguna reina o princesa en el mundo más hermosa que yo?"

Indefectiblemente cada día el espejo responde: "Sí, mi princesa. La reina Rania de Jordania es más bella que vos". A pesar de las tetas, a pesar de los pómulos, de la rinoplastia, del mentón, de los brackets, de los tirabuzones helénicos y de las diademas... "Quod natura non dat Salamantica non praestat." Y cada día se coge el mismo cabreo.