
A pesar de la que está cayendo, a pesar de la crisis, a pesar de las reyertas y enfermedades familiares, cada mañana cuando despierta lo primero que hace Letizia es ir al espejo de su tocador y preguntarle: "Dime espejo mágico, hay alguna reina o princesa en el mundo más hermosa que yo?"

Indefectiblemente cada día el espejo responde: "Sí, mi princesa. La reina Rania de Jordania es más bella que vos". A pesar de las tetas, a pesar de los pómulos, de la rinoplastia, del mentón, de los brackets, de los tirabuzones helénicos y de las diademas... "Quod natura non dat Salamantica non praestat." Y cada día se coge el mismo cabreo.