
Uno de mis abuelos murió a principios de los 70 convencido de que el verdadero peligro para occidente no era el bloque soviético, sino la China. Un compañero comentó hace poco que había advertido que los chinos se habián echao a la calle, que ya no vivían recluidos en sus restaurantes o tiendas de todo a cien, sino que se les veía pasear, alternar, tomar copas, jugar en las tragaperras... Cada vez es más frecuente ver a chinitas adoptadas, tan graciosas, con sus totos. Se van incorporando progresivamente a nuestro paisaje y a nuestra sociedad. Bendito mestizaje. Dos cosas más me han llamado recientemente la atención: que hayan introducido a personal autóctono en sus redes comerciales, por un lado, y que por otro hayan engañado a ZP contándole un cuento de inversión en nuestras maltrechas cajas que ha resultado ser cuento chino. Claro, que hay gente que resulta ser crédula y manipulable, para a su vez intentar manipular. Persiste pues el peligro amarillo, o está en nosotros mismos?
