








Carmen Calvo, que fuera Consejera de Cultura en Andalucía, y más tarde Ministra del mismo ramo, desde donde enamoró a su guardaespaldas, ha dicho con rotundidad que no piensa ir en la misma lista que su paisana cordobesa Rosa Aguilar, tránsfuga conspicua –desde la oscuridad de IU a la hoy ya mortecina luz del PSOE-, Consejera de Fomento en Andalucía, y ahora Ministra del Medio Ambiente, Rural, y Marino –actual responsable del atasco de la DIA de la Refinería Balboa en Extremadura-. Nacidas en el mismo año -1957-, la una tan femenina y pizpireta, la otra tan… seria, no se soportan, es patente que se detestan y hasta que se odian, y uno, que lo ve desde fuera, opina que si solo existiesen ellas dos en el mundo, permanecería soltero, aun a riesgo de vivir menos.



Lo de nuestra prima de riesgo es tremendo; en el gráfico, tomado de El País de ayer, puede apreciarse como bordeamos –con Italia- los 400 puntos básicos; una verdadera catástrofe que justifica esta sensación de ruina que nos invade; más sensación de ruina deben tener griegos, portugueses e irlandeses –todos los países católicos estamos tocados, menos la católica Francia-, que si pueden comer, dormir y hacer aun sus cositas, con primas próximas o superiores a los mil puntos básicos, será porque estos no son tan importantes al fin y al cabo para la vida diaria. También me tranquiliza el ver la alegría con la que el Fedeguico Party -lo que ahora queda de él-, tan comprometido con Ejpaña, cuenta cada uno de esos puntos básicos que vamos atesorando, casi con la misma alegría con la que cuenta los parados. Por eso me gustaría ver las cosas con perspectiva, poder comparar la situación con nosotros mismos: Cuál era nuestra prima de riesgo en tiempos del caudillo invicto, durante la autarquía, durante el desarrollismo de López Rodó? Cuál cuando la crisis del petróleo, o durante la reconversión industrial de Felipón? Por la época del joven Aznar ni pregunto; seguro que en aquellos tiempos gloriosos nuestra deuda era la referencia y la prima de riesgo la pagaban los alemanes. Volverán esa oscuras golondrinas -o gaviotas-?




















