El País ilustraba ayer con esta foto un reportaje sobre Las Palmas en su suplemento El Viajero, edición papel. No conozco a los chicos que se besan, pero son reconocibles, sobre todo ella.
Él puede ser su novio, o su marido, o no. Puede ser una escapada, para un finde apasionado, mientras su marido, lector de El País, andaba a otra cosa. Se podrá argumentar que en cualquier caso se besan en público, en un lugar público, pero se besan ante los ojos de unas decenas de bañistas más o menos desinteresados, no para los ojos de los miles de lectores de El País en un fin de semana. Quién pagaría las consecuencias?