
No, no os asustéis, que no voy por Dickens. Anoche el marinero que ha perdido la gracia del mar entrevistó al hombre lobo. Le preguntó que qué sabía del futuro del cuarto jinete. Nada, no sabe nada. El cuarto jinete es libre para decidir su futuro, y él no sabe nada.

Teniendo en cuenta lo ajetreado que es cambiar de líder de partido y de candidato electoral, sobre todo cuando hay que cruzar simultáneamente un río tan revuelto como el que hay que cruzar, lo que dijo el hombre lobo no deja de ser un bonito cuento de navidad, para muy crédulos, claro está.





























